Elche, Palmeral de Europa
Elche, el Palmeral más extenso de Europa. Por ello, y para facilitar estas visitas, el Ayuntamiento ha creado la Ruta del Palmeral Histórico. A lo largo de 2.580 metros, visitantes, aunque también gent del poble, pueden contemplar las palmeras de Elche en todo su esplendor. La ruta del Palmeral comienza en el Huerto de San Plácido. En él se sitúa una vivienda tradicional que data del siglo XIX y que se encuentra en fase de rehabilitación porque, en poco tiempo, albergará el Centro de Interpretación del Palmeral. Pero, además, este huerto presenta un valor añadido, ya que también es posible observar algunos ejemplares del Chopo Ilicitano. El itinerario continúa por la calle Porta de la Morera. Es entonces cuando el excursionista debe realizar una parada obligatoria para poder contemplar de cerca uno de los mayores tesoros de la ciudad: el Huerto del Cura. En poco menos de 13.000 metros cuadrados es posible disfrutar de una inmensa colección de plantas típicas de la zona, pero también otras procedentes de los lugares más remotos. Este huerto, declarado Jardín Artístico Nacional en 1943, alberga unas 1.000 palmeras que, en este caso, ven eclipsada su belleza por la presencia de un modelo único en el mundo: la Palmera Imperial. En esta especie los hijuelos nacen al pie de la palmera madre cuando Éstos cuentan con diez o quince años de edad. Sin embargo, la Palmera Imperial, haciendo honor a su nombre, decidió desafiar las leyes de la naturaleza y tuvo a sus ocho hijos cuando ya contaba con más de sesenta años de edad y a una altura de casi dos metros sobre el suelo.El recorrido continúa por el Hort del Pessetero, el Hort que no té Portes y el Hort del Sol, punto en el que un indicador muestra que es el momento de girar hacia la derecha. Un camino pavimentado con un asfalto de color tierra y escoltado por las palmeras se abre ante el excursionista. Apenas quedan resquicios del núcleo urbano y el olor de esos testigos de excepción de la historia de Elche lo envuelve todo. La comunión con las palmeras es total cuando una nueva intersección indica que es el momento de desviarse hacia la derecha. Aparece el Hort de la Rogeta a un lado y el Hort de Sempere al otro. Las palmeras al margen del camino continúan vigilando al viajero, pero en este tramo aparecen cercadas por tapias enlucidas que establecen los límites de los huertos, que siguen sucediéndose uno tras otro. El Hort dels Pontos da paso a un nuevo poste que señala que hay que seguir hacia la izquierda, aunque no sin antes observar la casa que se emplaza en su interior y que es de las pocas que todavía conservan la estructura tradicional de las típicas viviendas ilicitanas. Es entonces cuando ante la vista se extiende un gran conjunto de huertos con una extensión total de más de 150.000 metros cuadrados. El visitante se encuentra ya ante el parque de palmeras del Filet de Fora, que da cabida a los huertos de la Tía Casimira, Pastoret, Mareta, Borreguet y Monjo.
Llega el momento de hacer un descanso y desviarse de la ruta para adentrarse en el Hort de la Tía Casimira. Una antigua vivienda con cuatro columnas que, en su tiempo, debían formar parte de un majestuoso porche flanquea la entrada. Una vez dentro, un ejemplar peculiar centra la atención: una de sus palmeras ha decidido jactarse de la ley de la gravedad y su tronco ha crecido inclinado mientras que su copa ha intentado buscar los rayos del sol y ha crecido en vertical. Nuevo indicador: quedan pocos metros. El Hort de la Mareta marca el tramo en el que los huertos comienzan otra vez su convivencia con el entramado urbano. Esta vez son los edificios los que cercan a las palmeras. El Hort del Monjo, en el que se emplaza un parque de reciente creación, atrapa al excursionista. Sin darse cuenta, un estanque de una belleza espectacular lo ha desviado del trayecto fijado. Pero hay que continuar y aparece el Hort de Porta de la Morera. El recorrido ha llegado a su fin. El turista comprende por qué la Unesco declaró el Palmeral Patrimonio de la Humanidad.

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